Betty García: una leyenda viviente del fútbol femenino

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Racing cumple 118 años y lo celebramos con una de sus mayores figuras: Betty García, la jugadora que participó en el Mundial de 1971, aquella Copa en la que una Selección argentina integrada por mujeres se transformó en el primer equipo nacional en ganarle a Inglaterra en un Mundial.

Uriel García Sepúlveda tiene 11 años y lleva la tarea a la escuela. Está orgulloso: va a leer, delante de todo el grado, la historia de su tía abuela. La ansiedad también lo incomoda. Sabe que seguro algunxs hinchas de Independiente lo van a querer cargar. No importa: a ver si ellxs tienen también una tía ídola y campeona con su club. Los días previos estuvo recopilando información. La llamó por teléfono para hacerle preguntas y además buscó –y leyó– entrevistas en internet. Escribió, pegó fotos de Betty García, la gloria en cuestión, se llevó el 10 como nota. Esta es una escena del pasado, desarrollada en tiempos pre-pandemia. Ahora que volvieron las clases, espera tener la oportunidad de agregar una información delante de todxs sus compañerxs: la tía tiene su gigantografía a pasitos del Cilindro, ahí donde aparecen todas las leyendas de Racing, el cuadro del que es hincha su familia.

La consigna era contar historias de heroínas, mujeres influyentes en algún ámbito. Uriel tenía la leyenda a mano: la tía que va a comer asados los domingos, a la que espera con la pelota en los pies para jugar. Betty se llama Gloria Argentina pero odia sus nombres. Ahora posa para la foto en la calle Milito, debajo del cartel en el que fue reconocida por Racing, en la calle Diego Milito, en la parte de Avellaneda donde se convive bajo los límites de la pasión, entre dos estadios separados por un puñado de metros.

 

Foto de Camila Ramenzoni


Betty, que jugó el Mundial de 1971, aquella Copa no organizada por la FIFA en la que una Selección argentina integrada por mujeres se transformó en el primer equipo nacional en ganarle a Inglaterra en un Mundial –también en el estadio Azteca, aunque por 4 a 1–, se paró toda la vida del lado celeste y blanco.

 

Devenir hincha de Racing

“Yo me hice sola hincha de Racing. Cuando estaba en primer grado, en el colegio San Ignacio de Wilde, vi la camiseta y me enamoré de los colores. Escuchame, los mismos que la bandera. Mi papá era de Independiente, mi hermano mayor de Boca, a mi mamá no le gustaba el fútbol y bueno, yo me hice de Racing. Desde ahí y para abajo, ahora con mis sobrinos nietos también, todos somos de Racing”, dice la delantera de 79 años.

La reparación histórica que significó la recuperación de las historias de las futbolistas y deportistas mujeres le llegó a Betty y le llegó a Racing. A lo largo de la calle Milito, antes de que cambie de nombre y pase a llamarse José Omar Pastoriza, ahí donde aparece el estadio de Independiente, aparecen otras deportistas del club. La atleta Hortensia Rodríguez, Enriqueta Duarte, la primera nadadora argentina en cruzar el Canal de la Mancha (batió la marca con el escudo de Racing en el pecho), Ida Dorigo y su hija, la histórica Tita Mattiussi, Cristina Rodríguez, emblema del Futsal y Florencia Romero, referente del plantel actual de fútbol femenino.


“Es un orgullo estar acá al lado de Pizzutti, del Chango Cárdenas, de Corbatta”, dice García. Admiradora de los ídolos del club, tuvo la suerte de conocerlos. Cárdenas, cuenta, fue padrino del equipo de fútbol femenino, aquella Academia de 1978, un dream team que quedó en el olvido.
Aquella Academia se había armado después del Mundial de México y tenía a varias mundialistas: además de Betty estaban la arquera Marta Soler y Virginia Cattaneo. García, hoy directora técnica del equipo Norita Fútbol Club –un colectivo formado alrededor del fútbol en homenaje a Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo– recorre actividades y charlas con el cuadro de aquel equipo.

Hoy Betty García es directora técnica en el equipo Norita Fútbol Club. (foto: Julieta Ferrario)

 

“Nuestro DT era Roberto Valverde, que era el masajista del equipo masculino. Él nos hacía entrar los domingos gratis al Cilindro a ver a los hombres. A mí el Cilindro me gustó siempre porque me gusta todo Racing, es mucho amor que tengo por el club y por la gente. Además siempre me dieron mucho cariño”, dice.

—¿Dónde viste el gol del Chango Cárdenas al Celtic que le dio la Copa Intercontinental a Racing?

—En una fábrica que tenía mi papá, una curtiembre en Villa Caraza. Lo vi sentada mientras mi papá trabajaba. Había televisión en la fábrica, yo tendría 26 años. No sabés cómo grité el gol del Chango. De todos los de Racing ése fue el que más festejé. Campeones del mundo, inolvidable.

García, que en Racing jugó de 2 después de haber sido número 9 durante toda su carrera, idolatra a Cárdenas, a José Pizzuti y a Orestes Corbatta: “Era muy gambeteador. A veces se sentaba sobre la pelota para esperar que alguien viniera a sacársela, un crack. Yo nunca hice esa jugada porque cuando estaba embalada hasta el arco no paraba y tampoco me paraban”, cuenta.

Y destaca por sobre estos nombres a Roberto Perfumo: “Era maravilloso verlo jugar. Por personalidad, por carácter, por la garra. Era el Mariscal, me encantaba”, dice.


Su gigantografía en la calle Milito la muestra haciendo jueguitos. Betty no recuerda dónde le tomaron esa foto, aunque cree que fue en 1978 cuando con La Academia fueron campeonas de un torneo que se disputó en la cancha de Excursionistas. En 2018, Racing ya la había homenajeado, en su estadio preferido: en la previa a un partido del equipo masculino contra Godoy Cruz le regalaron la camiseta y el carnet de socia honoraria. El año pasado con Norma Saralegui, Beatriz Porcel y María de los Ángeles Fernández, ex compañeras de La Academia, fue a visitar al equipo femenino. “¿Qué más puedo pedir”, se pregunta.

Le llevó de regalo el cuadro de aquel plantel a la capitana Florencia Romero, como para tener presente la historia. Con la defensora intercambia mensajes de WhatsApp. “Siempre aliento a las jugadoras actuales y sé lo que sienten por esta camiseta. Voy a verlas a la cancha, estuve en el último clásico y fui a saludarlas, me enorgullece cómo juegan”, dice y y remarca que hay compañeras suyas de aquel cuadrito que no pudieron ver estos reconocimientos: “Algunas ya no están. Las extraño y me da mucha pena porque no pudieron tener estos homenajes que vivimos nosotras. Yo no jugué sola, fuimos un equipo, por eso llevo la foto a todos lados, para que nos conozcan a todas”.

 

—¿Qué se siente verte acá en esta calle con el título de Leyenda?
—Es mucha emoción. Por ahí muchas personas no saben lo que fue haber jugado en una época en la que todo el mundo estaba en contra. Ahora cambió, pero nosotras teníamos todo en contra. Antes te señalaban. Nos mandaban a lavar los platos pero cuando empezábamos a jugar se callaban. Había que tener fuerza para enfrentar todo eso, eh.

—Y a tus sobrinos que ahora te tienen de ídola, ¿cómo los convencés para que sean hinchas de Racing?

—Ellos ya saben. Para ser de Racing hay que tener mucha pasión, muy caliente el pecho, y aprender a transformar el sufrimiento en fortaleza. Les digo que van a ser felices.

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Ayelén Pujol

Ayelén Pujol es periodista deportiva y escribe para distintos medios: Nuestras Voces, La Nación, Página 12 y RED/ACCIÓN. Además es columnista de deportes en Radio Provincia y comenta los partidos de Boca y River en Radio Del Plata. Publicó dos libros sobre fútbol femenino, su especialidad: ¡Qué Jugadora! y Barriletas Cósmicas, ambos sobre la historia de las mujeres futbolistas. Hubiera querido ser jugadora y por eso despunta el vicio en el Norita Fútbol Club. A veces, hace goles.

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