Elecciones 2019: debutan las listas con paridad

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Por primera vez en Argentina, en las elecciones nacionales se aplicará la ley 27.412 de Paridad de Género en Ámbitos de Representación Política. La normativa, reglamentada el último 8 de marzo, establece que las listas deberán estar conformadas en un 50 por ciento por mujeres y varones, de manera consecutiva e intercalada. La ley se aprobó en 2018 con 165 votos afirmativos, cuatro negativos y dos abstenciones. Los negativos fueron de Nicolás Massot, jefe de bloque del Pro y Pablo Torello, también de Cambiemos. Cómo evitar que la ley se convierta en un límite. Las resistencias a la paridad.

Las elecciones de este 2019 serán trascendentes en muchos sentidos. Octubre es el horizonte en que estará en juego, fundamentalmente, profundizar el modelo de hambre y ajuste que propone Cambiemos o la unidad de la oposición en pos de acabar con los cuatro años de retrocesos. Sin embargo, este año electoral también será una bisagra en materia de género. No sólo por el sabor agridulce que dejó el debate por el aborto sino porque será la primera experiencia a nivel nacional en el que regirá la Ley de Paridad de Género en el proceso electoral.

En esta línea, este miércoles el colectivo Ojo Paritario ––un espacio transversal que se creó con el objetivo de monitorear y evaluar el cumplimiento de la Ley de Paridad de Género–– lanzó la campaña “Compromiso con la Paridad de Género”, a un mes de la fecha del cierre de listas.

El 8 de marzo se publicó en el Boletín Oficial la reglamentación de la Ley 27.412 sancionada dos años atrás en donde se establece que las listas de candidatas/os al Congreso y al Parlamento del Mercosur deberán estar conformadas en un 50 por ciento por mujeres y hombres, de manera consecutiva e intercalada, de modo tal que no haya dos personas continuas del mismo género. Pero no solo a nivel nacional.

De las 24 provincias catorce cuentan con leyes para garantizar la representación equitativa: desde 2018 Misiones, Chaco, Santa Cruz, Catamarca, Mendoza y CABA; desde 2016 Buenos Aires, Chubut, Salta y Neuquén que se sumaron a las pioneras Santiago del Estero, Córdoba y Río Negro y hace pocos días se incorporó Formosa.

Sin embargo, se abren muchos interrogantes con respeto: no sólo por el eventual cumplimiento y su implementación, sino por lo que significan las leyes de “discriminación positiva”.

Según la politóloga, docente e investigadora de UBA y UNSAM Natalia del Cogliano, “ninguna ley de acción positiva se traduce automáticamente en su ambición. El 50 por ciento de mujeres no va a conseguirse inmediatamente. No vamos a observar que en diciembre de 2020 vamos a tener un congreso en paridad. Aún previendo eso en la composición de las listas no se va a traducir automáticamente porque en primer lugar se renueva la mitad de la cámara. Y en segundo lugar está lo que considero el efecto cabeza de lista: la práctica política sigue colocando en las cabezas de lista en varones y esto muchas veces hace que cuando ingresan a la Cámara no se refleje la paridad”.

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Antecedentes

En 1991, Argentina fue el primer país del mundo en sancionar una ley de cupo femenino que establece un piso mínimo de 30 por ciento de candidatas en las listas de partidos políticos para cargos electivos nacionales. Sin embargo, y como suele suceder con estas leyes (lo mismo ocurre, por ejemplo, con la ley de cupo sindical), o se cumplen parcialmente o significan directamente un techo para las mujeres. Como si debieran conformarse solo con lo que establece la ley. Actualmente, las mujeres representan el 38 por ciento en la Cámara de Diputadas/os y 40 por ciento en Senadoras/es.

Micaela Ferraro, integrante de Ojo Paritario, explica a Nuestras Voces: “El ejercicio del poder institucional sigue siendo de los varones. La ley de cupo terminó siendo un techo. En muchos casos pasaba que si bien la composición de las listas se respetaba la ley de cupo, al momento de asumir convencían o acordaban para que las mujeres se tomaran licencias, renunciaran y ese lugar le quedara a un varón. Esas son las trampas. Por eso con esta ley queremos anticiparnos y que esto no suceda”.

Los proyectos originales por la Ley de paridad los pergeñaron la senadora por el bloque del Frente Para la Victoria Marina Riofrio y la diputada del bloque Peronista Liliana Fellner. Sin embargo, junto con diputadas y senadoras de diferentes bloques unificaron un proyecto que se sancionó en la Cámara Alta en junio de 2017 y en la Cámara Baja en diciembre de ese mismo año, no sin chicanas y trabas para que no se votara. La ley se votó con 165 votos afirmativos, cuatro negativos y dos abstenciones. Entre los negativos se encuentran, curiosamente, Nicolás Massot, jefe de bloque del Pro y Pablo Torello, también otro hombre de peso en las boletas amarillas. Sin embargo, recién después de dos años, el 8 de marzo de 2019 se publicó en el Boletín Oficial la reglamentación de la Ley.

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Poner la lupa

El 5 de abril se llevó a cabo la primera reunión de Ojo Paritario, un espacio que según explica Ferraro es “transversal y multipartidario”. Al igual que el tema aborto, la paridad en las listas nuclea a diputadas de procedencias políticas variopintas. La experiencia de “Las Sororas” ––el grupo de diputadas que militó fuertemente la interrupción voluntaria del embarazo, incluso contra sus jefes políticos— es un antecedente en esta materia.

En la primera reunión que tuvo lugar en la sede de la Fundación Friedrich Ebert en Buenos Aires, estuvieron presentes mujeres, en su gran mayoría, y varones de diversos partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil. “El objetivo de esta y las siguientes reuniones mensuales es legitimar y defender la paridad de género como política de derechos humanos, y construir estrategias comunes a todos los signos y sectores políticos”, explican.

Sin embargo, y como todo en este mundo patriarcal, las resistencias internas para que se aplique esta ley ya comenzaron. Por caso, una de las primeras acciones de este espacio fue la reciente interrupción, mediante un recurso de amparo, de la jura de un diputado hombre, luego de que la Diputada del PRO Anabella Hers Cabral presentara su renuncia. Según la Ley de Paridad, si una banca es ocupada por una mujer, debe ser reemplazada también por una mujer. “Nuestro primer objetivo es estar siempre atentas porque sino nos pasan por encima”, advierte Micaela. Otras de las trampas patriarcales para eludir la Paridad es la Resolución 114 de 2017. En la Provincia de Buenos Aires la ley de paridad ya aplicaba en las elecciones de medio término en 2017. Sin embargo, la Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires dispuso que las listas de Partidos o Alianzas que tuvieron internas en las PASO y deben conformar las nuevas listas combinando las distintas nóminas de precandidatos pueden armarse sin paridad de género. En este caso, Ojo Paritario también llevó a la justicia esta situación.

Para la diputada nacional del Movimiento Evita, Lucila de Ponti es una conquista del movimiento de mujeres porque “si bien en Argentina hay una enorme participación de mujeres en los partidos políticos a la hora de observar quienes ocupan los lugares de conducción, de toma de decisiones y poder están ocupados por los varones. Esto responde por un lado a una cuestión cultural y de ordenamiento de trabajo dentro de la sociedad, a la que le adjudican las tareas del cuidado a las mujeres, y eso le resta tiempo a las mujeres a ocupar el tiempo en otras cuestiones entre ellos, el de la tarea política. Esto suele ser un obstáculo para las muejres que vayamos ocupando mayores espacios, jerarquía, en las organizaciones y también en el Estado. Una ley de paridad intenta a revertir y cambiar eso y empezar a transitar a una sociedad más igualitaria.

La senadora Marina Riofrio, una de las impulsoras de la ley, en diálogo con Nuestras Voces dijo que esta legislación “es un paso gigante para los derechos de las mujeres porque en realidad se pone por fin en práctica un mandato constitucional que es acciones positivas en pos de la igualdad. Sin leyes estaríamos atrasadas con respecto a los derechos de las mujeres. Va a ser muy importante porque cuando vos pones en igualdad e introducís a las mujeres, que tienen una agenda más amplia, la dinámica de la política cambia. Así pasó en 1991 con el cupo, pero eso era algo provisorio. Entendemos a la paridad como una cuestión permanente”.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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