Florencia Chagas: la primera argentina seleccionada en la WNBA

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Con apenas 19 años, la basquetbolista ya hizo historia al ingresar a la liga femenina de la NBA, la más importante del mundo. En esta entrevista cuenta cómo transitó su recorrido hacia lo más alto del deporte, que la llevó del conurbano bonaerense a Italia y de allí a los Estados Unidos, donde fue seleccionada por el Indiana Fever. 

Su metro 78 de estatura hoy no le genera inconvenientes ni traumas, pero cuando iba a la primaria, Florencia Chagas, la primera argentina elegida en el draft de la WNBA (Women’s National Basketball Association), sufrió las cargadas. La altura y jugar al básquet eran los motivos de las burlas de sus compañeros, que después, en la clase de educación física, perdían contra “la machona”, como le decían. Hoy, con 19 años y mientras se recupera de una lesión en Córdoba, Argentina, la basquetbolista se ríe un poco de aquello. Quién sabe, quizás esos nenes son quienes la miran en la televisión o leen las noticias que informan que ya hizo historia.

“En la secundaria me cambié de escuela y se dio al revés, mis compañeras me idolatraban y me acompañaban. De hecho me ayudaron a terminar la secundaria por internet”, cuenta Chagas, que se inició en Casa de Padua, un club del Oeste del Conurbano bonaerense donde jugaba con varones. Luego pasó por Vélez, Indios de Moreno y Berazategui, hasta que a los 16 partió a Europa, el lugar que eligió para proyectarse.
“Para mí es un orgullo lo que pasó –dice sobre la selección que hizo Indiana Fever–. Es un premio al esfuerzo porque la verdad que por momentos fue muy difícil. No siempre la pasé bien, me costó adaptarme, me fui muy chica. Pero bueno, esto es un punto de partida. No es que ya llegué, ahora tengo que seguir trabajando para ser mejor día a día”.
La mentalidad pareciera ser un factor determinante en su juego y su personalidad. Florencia se revelaba ante el bullying en la escuela mientras jugaba con varones y entrenaba aparte con su papá, Oscar, que fue jugador. Además, eligió su posición de base porque le gusta ocupar el lugar de toma de decisiones.

 

 

—De chica te hacían jugar de pivote, pero vos querías ser base. ¿Por qué ese puesto?
—Cuando jugaba con los nenes era alta y ellos para pelearme me mandaban abajo del aro. Pero yo quería la base. Un día, un entrenador me dijo que si yo quería jugar a nivel internacional iba a ser baja para jugar de pivote. Así que después de eso, creo que yo tenía 10 años, me puse en la cabeza que quería ser base. Y empecé a entrenar específicamente eso.

—¿Qué encontrás en ese rol que te gusta?

—Me gusta mucho mandar, tener el control de juego, que me escuchen. Siempre quiero tener la bola, que dependan de mí las decisiones del juego. También me gusta tirar y por eso muchos me consideran escolta, porque me siento cómoda a la hora de definir. Creo que rindo en las dos posiciones, de 1 y de 2. En el básquet actual no hay mucha diferencia entre los dos puestos. Pero sí, me gusta tener el control. Nunca me dio miedo tener la responsabilidad de lo que pase en el partido.

—Pensando en la WNBA, vas a tratar de ganarte un lugar de cara al año que viene. ¿Qué tenés que mejorar en tu juego?

—Para el básquet de Estados Unidos quizá necesito trabajar lo físico. Allá son recontra atléticas y yo tengo que cambiar mi juego europeo, que es más fuerte, más controlado, más pensado. Debería pasar a un juego de tirar y de jugar uno contra uno. Es decir, cambiar a un juego más dinámico, que está bueno, es algo que estoy entrenando. Va a ser un lindo desafío. Se viene, creo, un año positivo.

Chagas decidió que en 2021 va a trabajar en convertirse en una jugadora mejor y más completa. Su pase le pertenece al club Familia Schio, pero la última temporada jugó en Empoli, a préstamo. En el receso del básquet europeo viajó a Córdoba a recuperarse de su lesión, después de quedar afuera por este motivo de la Womens AmeriCup 2021, el torneo más importante de la FIBA (Federación Initernacional de Básquet), donde iba a representar a la Selección argentina (en Puerto Rico, el equipo nacional jugó dos partidos pero tuvo que retirarse de la competencia por casos de coronavirus que le impidieron completar el plantel).

 

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—¿Tomás consciencia de que estás haciendo historia?
—Y… Lo sigo procesando. Al principio no quería postularme al draft porque para entrar tenés una sola posibilidad en toda tu vida. Y podés anotarte hasta los 23 años. Yo a los 16 elegí irme a Europa. Siemre tuve la idea de llegar a la WNBA, pero sabía que era difícil porque miran menos a las europeas. Fui a varios campus en los que me fue muy bien y desde ahí me tienen en cuenta. Así que dije: «Bueno, voy a probar’». Nueva York, Connecticut e Indiana Fever me llamaron y ahí empecé a flashear. Al final se dio. Fue una emoción tremenda.

—¿Te sorprendió la difusión de la noticia?

—Fue un boom sobre todo en las redes sociales. Es algo que se da por primera vez y parecía imposible. Lo es, es algo muy difícil de conseguir. Te repito, tenés que esforzarte de verdad. Hay que salir siempre de la zona de confort. Yo a los 16 me fui a otro continente, viví con una familia que no conocía, tenían otras costumbres, otra cultura, otro idioma. Nunca bajé los brazos. De chica jugué mucho con varones, que fue lo que me ayudó a tener otro ritmo y otra agresividad.

—¿Qué recordás de la mudanza cuando todavía eras tan chica?

—Estaba jugando en Berazategui, tenía un grupo muy lindo de amigas. Soñaba con irme, me gusta viajar. Después de ese año, el 2017, que jugamos el Mundial en Bielorrusia con la Selección —hizo el primer triple doble en la historia de un Mundial Sub 17, con 17 puntos, 12 rebotes y 12 asistencias contra España—, fui al campus internacional en Bahamas —fue elegida la jugadora más valiosa del All Star— y se me abrieron muchas puertas.

 

 

 

 

—¿Extrañaste algo alguna vez o lamentaste lo que te perdiste en la adolescencia?

—Nunca extrañé salir a bailar y esas cosas. Una no extraña lo que no conoce. Las amigas que tengo siguen estando pese a la distancia y la diferencia horaria. Sí me pasaba que por ahí en un momento no estaba bien y cuando me llamaba mi familia les decía que sí, que todo bien. No quería hacerlos sufrir. Entender eso a los 16 fue fuerte. Pero bueno, no quería tirar la toalla. A veces en el presente cuando me frustro por algo pienso en todo lo que pasé y me ubico enseguida.

—¿Y qué creés que tiene que mejorar el básquet argentino en la rama femenina?

—Hay que empezar a trabajar desde las bases para mejorar. En Italia, por ejemplo, arman academias y las entrenan, les dan escuela, comida, hospedaje. Ellas entrenan doble turno. Proyectan una categoría y trabajan en eso. Es difícil el deporte en Argentina, acá no es profesional en la rama femenina. Está bueno que se empiece a jugar la liga, pero lo que pasa es que al no haber presupuesto, por ejemplo, no pueden venir extranjeras y eso baja el nivel. Muchas argentinas se van a jugar afuera. Eso hace que se potencien y mejoran lo que es la Selección pero no la liga local, que es muy importante también. Es parte de un proceso y va a llevar tiempo.

Después de la charla con Nuestras Voces, al cierre de esta edición, una buena noticia se confirmaba: Florencia Chagas jugará para Magnolia Campobasso (a préstamo del Schio) la temporada 2021/22 de la Lega A1. Decidió quedarse en el viejo continente. Allí tendrá un doble desafío, ya que también disputará la EuroCup. Será la quinta argentina en jugar Euroliga y EuroCup. Se ve que el camino de los reconocimientos, estímulos y pruebas por superar no para de crecer en el destino de la deportista que ya es un ogullo nacional y tiene un largo futuro por delante, donde seguro continuará sorprendiéndonos.

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Ayelén Pujol

Ayelén Pujol es periodista deportiva y escribe para distintos medios: Nuestras Voces, La Nación, Página 12 y RED/ACCIÓN. Además es columnista de deportes en Radio Provincia y comenta los partidos de Boca y River en Radio Del Plata. Publicó dos libros sobre fútbol femenino, su especialidad: ¡Qué Jugadora! y Barriletas Cósmicas, ambos sobre la historia de las mujeres futbolistas. Hubiera querido ser jugadora y por eso despunta el vicio en el Norita Fútbol Club. A veces, hace goles.

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