Las futbolistas despiden a Diego: “Nos hizo amar el fútbol”

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Son diez futbolistas mujeres, lesbianas y trans y despiden al 10. Quisieron ser Diegas, Pelusas, gambetear y burlarse de Macri, de Inglaterra, de los poderosos y los villanos. Cuentan por qué se hicieron maradonianas y cómo Diego les cambió la vida. “Crecimos soñando con ser Maradona”, cuenta Florencia Bonsegundo, jugadora de la Selección Argentina de Fútbol Femenino. “A mí me enseñó que la vida es una gambeta”, dice Victoria Liendro, jugadora de Gallinato en Salta. Relatos de un amor en primera persona.

¿Y nuestro Diego? A Maradona también lo despiden las futbolistas: generaciones enteras de mujeres, lesbianas y trans que admiraron al ídolo. Este texto no intentará demostrar algo que no sucede: no todas las futbolistas son maradonianas. Pero hay algunas a las que el Diez les cambió la vida: por villero que tuvo sueños, por crack que inventó milagros, por los goles que rompieron los límites posibles de la felicidad. Por conciencia de clase, por potrero, por rebelde y también por abyecto: porque quererlo es con sus miserias también. Quisieron ser Diegas, Pelusas, gambetear y burlarse de Macri, de Inglaterra, de los poderosos y los villanos. Caminan con Diego adentro, en la cancha y fuera de los límites, lo extrañan y lo lloran. Elegimos el número, simbólico: hablamos con 10 para saber en qué les cambió la vida Diego Armando Maradona.

1. Mónica Santino

Ex volante central de All Boys. 55 años. Directora técnica, profesora de educación física, periodista deportiva. Fundadora de La Nuestra Fútbol Feminista. Tiene 55 años.

Imagen: Enrique García Medina

“Maradona es para las jugadoras más grandes LA referencia futbolística. Transitamos tiempos donde no conocíamos a mujeres. El ídolo máximo, la referencia de lo que era lindo en una cancha, de disfrutar, de vivir intensamente el fútbol, de querer jugar siempre, de tener siempre una pelota en los pies es Maradona. Saber que se podían hacer esos goles, saber que te podías expresar adentro de una cancha y trascenderla. Esa figura política me interpeló siempre. Lo tuve cerca, lo escuché. Cuando debutó en Primera yo tenía 11 años y él era el lugar donde ir a mirar, a buscar y a escuchar. Nos queda un agujero de lo que significa la belleza en una cancha de fútbol, la reverencia y la rebeldía para plantarse frente al poder y los privilegios, para no perder nunca la conciencia de clase. Es más grande que el fútbol. Es la conexión con la infancia, donde lo único que importaba era jugar a la pelota, en patas, hasta que se hiciera de noche y volviera a salir el sol”.

2. Yanina Gaitán

Delantera. Jugó en Yupanqui, River, Boca, Racing, San Lorenzo y la Selección. Fue la autora del primer gol de Argentina en un Mundial organizado por la FIFA. Es directora técnica. Tiene 42 años.

«A mí Diego me marcó desde chiquita. Nací en 1978 y recuerdo el Mundial de 1986, cuando tenía 8 años y vivía en Lugano I y II. Me crié jugando con mi hermano y viéndolo a él, en la casa de mi abuela. Grité ese gol contra Inglaterra con todo, hay cosas que vivimos con él que quedarán marcadas por siempre. Cuando él estaba con Newell’s en Mar del Plata fuimos al hotel para conocerlo, pasamos una noche ahí, lo vi de lejos. Cuando yo tenía 14 años entré a hacer jueguito en la Bombonera, en el entretiempo, y la gente me gritaba: ‘¡Maradooo, Maradooo!’ En el potrero, cuando tenía la pelota, me relataba mis jugadas: ‘La lleva Maradona, gol de Maradona’. Era la representación del fútbol y de Argentina. Lo que lloré en 1994 cuando lo bajaron del Mundial y cuando se retiró, ya el fútbol sin él no era lo mismo. Se va una parte de nosotras. Teníamos la misma pasión, más allá de que yo era mujer y él hombre».

3. Florencia Bonsegundo

Juega en el Valencia C.F. de la Primera División Femenina de España. También es parte de la selección argentina de fútbol femenino. Tiene 27 años.

Florencia Bonsegundo jugará en el Valencia - Télam - Agencia Nacional de Noticias

“El pueblo argentino está triste. Estoy en España y me gustaría estar allá. No me tocó verlo a Maradona jugar, pero sé lo que significa para el potrero argentino. Es una de las personas más importantes del país junto con Eva Perón y Carlos Gardel. Nos queda lo que nos enseñó a nivel futbolístico, que es lo más grande que hubo. El fue un emblema en un momento complicado que vivía Argentina, después de la Guerra de Malvinas. Unió fronteras, unió al país. Cuando yo crecí jugando a la pelota en el potrero, en la calle o en el patio de casa, me vestía de Maradona. Decía: ‘Soy Maradona, la lleva Maradona, hace el gol Maradona’. Crecimos soñando con ser Maradona. Se me infla el pecho porque nos representa en muchos sentidos».

4. Betty García

Delantera. Fue la número 9 del Mundial 1971. Hoy es directora técnica del Norita Fútbol Club.

“Cuando yo jugaba él era un chiquitito que jugaba a la pelota y hacía jueguitos en la cancha de Argentinos. Lo admiré profundamente. Parecía que la pelota tenía un imán con su cuerpo. Hacía malabares. Fue el mejor argentino, se ganó el título con el gol a los ingleses. Cada jugada del Diego te levantaba, te emocionaba, te hacía gritar goles como loca. Ayer volví a ver el gol que relató Víctor Hugo Morales y me remontó a cuando yo jugué en ese estadio, el Azteca, en 1971. Jugamos ahí antes que él. Me emocionó mucho, me acordé de nosotras, de las compañeras. ¿Quién iba a decir que 15 años más tarde Maradona le iba a hacer lo mismo que nosotras a las inglesas? Fue el mejor. Jugaba en la cancha y se comía a los rivales, lesionado y todo. Lideraba al equipo y a un país entero. Defendía sus ideas hasta la muerte, sin importarle lo que pensaran de él».

5. Verónica Fuster

Arquera. Atajó en Alumni de La Plata, Villa San Carlos y Gimnasia. Hoy es Coordinadora del Departamento de Arqueras de Gimnasia. Tiene 41 años.

 

“Mis primeros recuerdos de fútbol son del Mundial 1986, ahí nace mi vínculo con el deporte. Fui creciendo y siempre busqué el lugar donde jugar a la pelota. Las de mi generación tuvimos que pasar por esa lucha de que no estaba bien visto que jugáramos, que pasábamos vergüenza, que teníamos que luchar con las opiniones de la sociedad. Era el deporte más popular pero no era para nosotras. Toda mi pasión por el fútbol se la adjudico a Maradona. Lo veía y me contagiaba.

«Jugando en Villa San Carlos, en la B, teníamos un partido con Luján y nos avisan que iba a estar Diego porque en Luján jugaba Rocío Oliva. La verdad estaba tan emocionada que en lo último que pensé fue en el partido. Antes del saludo le digo a la jueza: ‘¿No va a venir Diego a sacarse una foto con nosotras?’ Tomé coraje, fui y le dije, le pedí. El vino enseguida. Después lo crucé en Gimnasia. Es una persona que me cumplió los sueños. No sentiría lo que siento por el fútbol si no fuera por él. A mí, Maradona me cambió la vida.

6. Marcela Castro

Enganche, pionera del fútbol pampeano. Es Directora técnica de Estadio Municipal, en Santa Rosa, en las categorías menores, infantiles y mayores. Jugó en equipos de la provincia y en la selección pampeana. Tiene 46 años.

 

“¿Quién no jugó tirando una gambeta del Diego? Yo sigo con dolor en el pecho. Fue, es y será el mejor. Nosotras, que venimos desde hace rato jugando al fútbol, sentimos un dolor inmenso. Es la pelota, es el fútbol argentino, el fútbol mundial. Haber jugado con la 10 siempre pensando en Maradona… Hice gambetas pensando en él. Es hablar con mis hermanos, mirarlo jugar, observar millones de veces sus tiros libres, los goles a los ingleses. Estoy angustiada.  Él representa la pelota y creo que nosotras las futbolistas y sobre todo de mi edad fue él a quien idolatramos. Es el deportista que nos hizo ilusionar y amar al fútbol».

7. Victoria Liendro

Jugadora de fútbol en Gallinato, de Salta. Responsable del área de diversidad sexual de la Agencia de Mujeres, Género y Diversidad del gobierno de Salta. Tiene 40 años.

“Tenemos que estar orgullosos y orgullosas. Vivimos en este suelo y Maradona es parte de un ser nacional. Es lo que somos. En mi caso, cuando lo vi en 1986 y yo tenía menos de 10 años, lo entendí como mi bandera. Era la alegría, el fútbol. Lo quiero con sus contradicciones maravillosas. Será nuestro Dios pagano, el representante de nuestra idiosincrasia latinoamericana. ¿Quién no soñó con hacer una gambeta de Maradona, con dibujar el gol a los ingleses? ¿O con darle el pase a Caniggia, como en el Mundial 1990? ¿O en ganarle a Italia en semis y por penales? El era la hazaña hecha persona. A mí me enseñó que la vida es una gambeta».

8. Norma “Polaca” Altamirano

Volante creativa. Jugó en Boca y en la Selección argentina. Tiene 49 años.

“Yo trabajaba en el Corralón, un restaurante al que iba Maradona.  No atendía su mesa porque ahí trabajaban los mozos de más antigüedad. Pero yo estaba ahí, lo veía, me regaló una vincha, hablé con él tres o cuatro veces. Me agarraba del cachete y me decía: ‘Gordita linda’.  Yo estuve en la cancha cuando en Boca le hicieron el homenaje. Es un Dios del fútbol. Yo jugué 17 años en Boca. El era un bailarín, bailaba con la pelota en el aire. Nadie tiene esa magia, nadie lo va a igualar. Él jugaba de 10 y yo también, por supuesto que le copié cosas. Todavía no lo puedo superar, es como que se haya muerto un familiar”.

9. Florencia Sánchez

Delantera. Jugó en Villa San Carlos y juega en Gimnasia. Tiene 29 años.

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“Maradona es la definición del fútbol. Cada vez que mi papá veía el gol de los ingleses, lloraba. Lo sigue haciendo. Me sentaba al lado y me decía: ‘Mirá, mirá, mirá, mirá lo que hace’. Yo era chica y no podía entender que a alguien esa obra le generara tanta emoción. De grande ya me empezó a parecer una locura lo que hacía: los goles imposibles, cómo jugaba con la pelota. El jugaba con la pelota, bailaba. La amaba, la tenía siempre cerca, la disfrutaba, la cuidaba. Eso me identificó. Una vez, en Mar del Plata, cuando jugaba en los Torneos Bonaerenses, me lesioné una rodilla. Fuimos al hotel y ¡estaba él! Fue en el Hotel Provincial. Cuando viene a buscarme mi entrenador, me dice: ‘Acabo de conocer a Maradona’. Le temblaba la voz. En esa cara de felicidad me vino otra vez la sensación de que alguien enloquecía por él. Tuve la suerte, ahora jugando en Gimnasia, de conocerlo. Estaba nerviosa, desesperada, me transpiraban las manos. Lo vi y no supe qué hacer. Quería abrazarlo. Antes de un partido nos dijo: ‘Miren que las voy a estar viendo, por favor ganen’. Maradona es la sensación de un abrazo de gol. Una obra de arte”.

10. Agustina Donato

Delantera. Jugó en Deportivo Morón y juega en Platense. Tiene 31 años.

“Soy de Boca desde que nací, por elección y por herencia. Mi tía abuela Nélida me hablaba de Boca. En un momento, cuando Nike le quería poner (y le puso) dos franjas blancas a la camiseta de Boca, a ella se le iba la vida en pelear para que eso no pasara. Parecía sola. Hasta que un día apareció su voz. Era Maradona, indignado, que decía que se negaba a jugar con esa camiseta, que de ninguna manera, que Boca era azul y oro. Puede parecer una estupidez pero ese día con 7 años mirando los ojos de mi tía y su emoción, entendí que Diego no era solamente la persona que mejor jugaba al juego que yo amaba. Era todo lo que yo amaba. Era la voz de un montón de causas perdidas y olvidadas, de gente común. ¿Cómo me cambió la vida Maradona? Fue mi inspiración. Nosotros quisimos ser él, pero él también siempre quiso ser nosotros. Me atravesó el alma con su fútbol.  Y un día me di cuenta de que el se bajaba todos los días del pedestal para jugársela por todos. Ahí entendí que iba a estar siempre de su lado”.

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Ayelén Pujol

Ayelén Pujol es periodista deportiva y escribe para distintos medios: Nuestras Voces, La Nación, Página 12 y RED/ACCIÓN. Además es columnista de deportes en Radio Provincia y comenta los partidos de Boca y River en Radio Del Plata. Publicó dos libros sobre fútbol femenino, su especialidad: ¡Qué Jugadora! y Barriletas Cósmicas, ambos sobre la historia de las mujeres futbolistas. Hubiera querido ser jugadora y por eso despunta el vicio en el Norita Fútbol Club. A veces, hace goles.

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