Ferias de la Ciudad: desidia de Larreta para evitar contagios

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En las Ferias de la Ciudad faltan cosas tan básicas como alcohol en gel y lavandina, pese a que el gobierno porteño se comprometió al abastecimiento. Las señalizaciones de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta son vistosas pero pocas, de baja durabilidad e ineficientes. No hay personal de apoyo para ordenar el flujo de público ni garantizar el distanciamiento. Es uno de los sectores más castigados por la Pandemia y no recibieron subsidios ni apoyo comercial. La vuelta a la actividad dejó a sus trabajadores y clientes en peligro de contagio.

Plaza Francia

Parte del paisaje cotidiano de la ciudad de Buenos Aires son las ferias artesanales y de alimentos que se multiplicaron en los últimos años. Son alrededor de 200 y sus trabajadores y trabajadoras fueron parte de uno de los sectores más golpeados por la pandemia. Desde el inicio del aislamiento, le exigieron al gobierno de la Ciudad ayuda y soluciones. Llegaron a medias, en cuotas, deficientes y hasta hoy los feriantes siguen esperando respuestas se quejan de la desidia: la falta de elementos de higiene: lavandina, alcohol en gel, papel higiénico; baños sin agua que permita la correcta higienización de manos; falta o mala de señalización sobre el sentido de circulación de la feria, sobre la distancia entre personas; falta de apoyo para ordenar el espacio público; falta de campaña de comunicación para anunciar reapertura, normas y horarios al público, además falta de apoyo para la instalación de wifi gratuito para facilitar los medios de pago. Y también pìden darle continuidad a la entrega de bolsones de alimentos y acciones de parte del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat para atender personas de riesgo y situaciones de vulnerabilidad social y problemas habitacionales.

Sylvia Rubio trabaja hace 13 años en la feria calle Defensa de San Telmo. Hace estampados sobre remeras, tazas y otros productos. Sylvia, como el resto de sus compañeros y compañeras viven al día lo que los obligó a “reconvertir” el lugar de las ferias por la virtualidad. “Desde el 19 de marzo empezamos a pedir ayuda al Gobierno de la ciudad, al ministerio de espacio público. Después de tres meses nos contestaron y pudimos conseguir que nos dieran una caja alimentaria muy rudimentaria y en ese momento con el apoyo de la Defensoría y la Legislatura empezamos una negociación para retomar las actividades porque nos querían reubicar en cualquier espacio, nos querían sacar de nuestro lugar histórico y sobre todo, que el gobierno cumpliera con con todas las medidas necesarias para que sea seguro el regreso a la feria tanto como nosotros como para los visitantes”. 

Plaza Francia

Una de las responsables de las negociaciones con el gobierno de la Ciudad fue la legisladora Claudia Neira que preside la comisión de Protección Y Uso Del Espacio Público. “Desde que asumimos la presidencia de la Comisión antes de la pandemia estábamos empezando a ponernos a trabajar en los temas más de fondo de las ferias de la ciudad, porque tienen una normativa bastante diversa que requieren un abordaje y una discusión más profunda. Pero cuando vino la pandemia y se suspendió la actividad hasta hasta noviembre pedimos armamos un proyecto de ley para que se habilite un subsidio para cada uno de los feriantes registrados o que puedan acreditar la actividad para poder sobrevivir. Obviamente nunca obtuvimos que les den el subsidio, con lo cual pasamos una segunda instancia que fue pedir que los asistan de manera alimentaria. Eso se consiguió aunque con problemas en la entrega y en la calidad de los alimentos”.

Cuando comenzó la discusión sobre la vuelta a la actividad Neira acompañó a los feriantes en la discusión con el Ministerio para poder elaborar los protocolos para una vuelta segura. “Pero el Gobierno tenía que darles alcohol en gel y se los entrega tarde y a veces ni les da y tampoco les dan los baños químicos. Pero el mayor problema es que lo que pedimos es que se haga publicidad desde el Gobierno porque , las ferias básicamente se sostienen, o por lo menos las artesanales, con el turismo y hoy el turismo no existe. Entonces lo que planteamos fue que queríamos construir una lógica de que era el lugar seguro donde se podía ir a comprar no necesariamente para el turismo, sino para los porteños que querían salir a pasear. Hubo muy poquito”. 

Parque Centenario

La situación es muy difícil. Sylvia cuenta que hace unos meses les suspendieron la caja alimentaria, el único beneficio que habían podido conseguir en todos estos meses: “En este momento lo estamos reclamando el gobierno de la ciudad, principalmente el retorno de la bolsa alimentaria. Casi el 70 por ciento de los trabajadores no están viniendo ya sea porque son de riesgo o porque entre los viáticos y el pagado del puesto no les conviene. Entonces les estamos pidiendo al Gobierno que reintegren la caja alimentaria y que cumplan con lo que acordaron en el acuerdo que se firmó por Defensoría, porque no están cumpliendo, porque no están dadas las condiciones de sanidad necesarias, porque el alcohol se va temprano. Por qué los baños no vienen en condiciones porque no cumplieron con la publicidad que nos prometieron. Tampoco cumplieron con liberar el wifi para ayudarnos con los medios electrónicos de pagos. Necesitamos que nos ayuden. Nuestra actividad está totalmente estancada y no tenemos salida aparente a corto plazo”.

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