Castillos en el aire

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El triunfo de Pedro Castillo en Perú implica una contundente derrota para el largo ciclo neoliberal peruano, abre expectativas e interrogantes y plantea definiciones en demandas fundamentales como las políticas de justicia de género, la dirección del rumbo económico y una nueva Constitución. Desde Lima, la antropóloga feminista Angélica Motta y el analista político Carlos Bedoya nos brindan sus miradas del presente.

El nuevo presidente peruano abre tantas expectativas como interrogantes. Su retórica tosca y conservadora puso en guardia al ascendente movimiento feminista, que días antes del ballotage se pronunció en contra de Keiko Fujimori y propuso al dirigente docente abrir una mesa de diálogo. En el plano económico, el líder de Perú Libre aún no ha dado precisiones, pero ante la subida del dólar, aseguró que no intervendrá el Banco Central ni ejercerá una fuerte intervención estatal. Entre tanto, de forma solapada, partidos progresistas aliados del nuevo Ejecutivo presentaron proyectos de ley esta semana para abrir un proceso constituyente en el país.

La mirada de género

“¡No hay feminista fujimorista!”, advirtieron referentes del movimiento de mujeres en una carta abierta firmada por 300 activistas, que fue publicada a días del ballotage en el recomendable portal informativo La Mula.pe, con el propósito de sentar posición política en un escenario riesgoso para el colectivo de género. En un párrafo significativo el pronunciamiento público advertía: “Keiko Fujimori es alguien cuya trayectoria demuestra un desprecio profundo por nuestras vidas y el sentido de nuestras luchas: apañó la violencia contra su madre y contra miles de mujeres indígenas empobrecidas que fueron esterilizadas contra su voluntad. Además, como aliada de sectores antiderechos y con su mayoría parlamentaria, bloqueó toda iniciativa dirigida a lograr políticas con justicia de género. El fujimorismo es, sin duda, lo peor para las mujeres y rechazamos tajantemente el uso que hace de nuestras luchas. ¡No hay feminista fujimorista!».

Finalmente, ganó Pedro Castillo, un dirigente sindical que se mostró hostil durante la campaña a las reivindicaciones de género y a las minorías sexuales. En el tramo final del proceso electoral, cuando selló un acuerdo con la dirigente de izquierda Verónica Mendoza, de perfil claramente feminista, Castillo morigeró sus declaraciones de tono patriarcal. ¿Ese cambio fue real, o fingido en pos de sumar adhesiones en los centros urbanos, donde el feminismo peruano es más fuerte? Angélica Motta, antropóloga y parte de un movimiento de mujeres que viene ganando peso en Perú, responde a Nuestras Voces que: “aquellxs que nos identificamos con una propuesta más interseccional hemos evidenciado apoyo al profesor Castillo sin bajar nuestras banderas, e insistiendo en llamar la atención sobre la necesidad de que Castillo se abra al diálogo y garantice avances en nuestras agendas. Voceras de Perú Libre dieron algunas señales de apertura al diálogo. Veo esa apertura al diálogo como un gesto positivo y esperanzador, si es necesario saldremos a las calles a exigir avances en nuestras agendas”.

Angélica Motta explica en cuál casillero de avance se halla el feminismo peruano: “Podemos considerar el 2016 y la multitudinaria marcha Ni Una Menos como un hito importante en la visibilidad del movimiento a nivel nacional y también en el discurso sobre la violencia de género. Hemos visto algunos cambios, por ejemplo, en el tratamiento de la prensa, que ya habla de “Feminicidios”, y no de crímenes pasionales. Pero, definitivamente, no estamos hablando aún de una visibilidad y presencia pública del feminismo tan fuerte como la de otros países de América Latina, como México y Argentina. Y eso ha sido evidente en esta campaña electoral, donde nuestros temas han quedado bastante relegados”.

 


«Mi lectura es que Castillo representa al machista estándar que desconoce las problemáticas de género LGBT y que no está viendo la urgencia de muchas de ellas», afirma Angélica Motta. 

Por último, la referente feminista da su opinión en torno al explícito machismo evidenciado por Castillo durante la campaña: “Mi lectura es que Castillo representa al machista estándar que desconoce las problemáticas de género LGBT y que no está viendo la urgencia de muchas de ellas. De hecho, para algo tan evidente como la violencia contra las mujeres, no dio respuestas en las preguntas que le hicieron al respecto en el último debate presidencial, lo que es grave en un político, más aún con pretensiones presidenciales. Sin embargo, como decía antes, hacia la recta final de la campaña, desde su partido han tendido puentes, en particular de parte de voceras jóvenes como Zaira Arias, y también él mismo al reunirse con activistas LGBT”.

 

El maestro rural Castillo, un candidato del «Perú de todas las sangres»

 

Los próximos pasos

La Oficina Nacional de Procesos Electorales de Perú (ONPE) ya ha contado hasta el último voto, quedan algunas actas electorales por revisar, pero en paralelo la ONPE ha comunicado el viernes que no dará lugar a una revisión extendida del proceso, como pretendía la candidata Keiko Fumimori. Ergo, el presidente Alberto Fernández no estuvo equivocado cuando felicitó a Castillo por su triunfo. En los próximos días es evidente que ese tipo de salutaciones continuarán. Ya no hay dudas, un maestro rural comandará un actor estatal significativo del Cono Sur.

Por el momento, Castillo no ha dado precisiones sobre su programa económico, ni tampoco ha anticipado quienes integrarán su gabinete. El columnista Augusto Álvarez Rodrich hizo una interesante y breve línea de tiempo de la ambigüedad programática de Castillo en el diario progresista La República: “El plan económico ha sido tan errático que hasta que no se realicen designaciones en cargos claves no habrá seguridad sobre su derrotero. El castillonomics ha sido, para usar un término generoso, volátil. Luego llegó el pacto con Verónika Mendoza, que hacía pensar que su equipo sería adoptado por Castillo, pero ninguno de sus miembros estuvo en el debate técnico”.

Consultado por Nuestras Voces, el analista político y experto en temas de evasión fiscal Carlos Bedoya considera que el triunfo de Castillo podrá ser incierto para el campo popular, pero a su criterio implica una contundente derrota para el largo ciclo neoliberal peruano: “En Perú ha sucedido una tremenda derrota al fujimorismo, es decir, se trata de una derrota de magnitud para la derecha peruana. Utilizaron todos los recursos posibles –medios, plata, generar políticas de miedo– para derrotar a Castillo, pero fracasaron en su intento. Castillo implicará un cambio de modelo político, la asunción de otra clase política. Se trata de una derrota de envergadura para el fujimorismo porque los ha vencido una izquierda rural y campesina».

 

«Castillo implicará un cambio de modelo político, la asunción de otra clase política. Se trata de una derrota de envergadura para el fujimorismo porque los ha vencido una izquierda rural y campesina», asegura el analista Carlos Bedoya. 

Además, Bedoya enfatiza que el líder de Perú Libre ha iniciado un diálogo sincero con la otra gran referente de la izquierda peruana, Verónica Mendoza. Una dirigente de perfil disímil al de Castillo, que se supone podrá incorporar al nuevo Ejecutivo las demandas que surgen desde el feminismo y el ambientalismo: “Castillo se ha retractado de sus declaraciones iniciales contrarias al feminismo. Es cierto, que se trata de una persona sin cultura de género, pero veo que prevalece más el desconocimiento antes que el rechazo. Además, Verónica Mendoza y muchos dirigentes de Nuevo Perú han hecho explicito que apoyarán al gobierno de Castillo”.

 

Verónika con K hace soñar a la izquierda peruana

Una nueva Constitución

Por último, la gran novedad política de los últimos días en Perú, más allá del monitoreo de las actas electorales, ha sido la presentación legislativa de diversos proyectos que buscan iniciar un proceso constituyente en el país. Las ocho propuestas registradas esta semana en el Congreso provienen de tres partidos políticos cercanos al entrante oficialismo peruano, Frente Amplio, Nueva Constitución, y UPP, que lidera Antauro Humala, hermano del ex presidente.

El matutino conservador Perú 21 informó de las iniciativas mencionadas con marcada preocupación política el último jueves: “Con matices, todas las propuestas apuntan a lo mismo: redactar una nueva Constitución que –dicen– garantice una mayor participación del Estado en el ámbito económico y social del país. Absalón Montoya, del Frente Amplio, partió de la premisa de que un cambio a la Constitución permitirá “resolver todos los problemas sociales” que atraviesa el país. Según Lenin Bazán, también del FA, quien asuma la Presidencia el 28 de julio deberá convocar a un referéndum para el segundo domingo de diciembre y hacer lo propio para la elección de una Asamblea Constituyente que se llevaría a cabo el segundo domingo de abril de 2022. Todo en tiempo récord. ¿Por qué tanto apuro?”.

¿Por qué tanto apuro?, pregunta una de las vocerías mediáticas de la élite peruana. Quizás, el interrogante explicite el gran miedo que hoy carcome a la derecha peruana. Castillo ganó de forma imprevista y con pocos votos propios en un evidente escenario de crisis de representación. Algo parecido a lo que sucedió en Argentina cuando el viento del sur que traía Néstor Kirchner se transformó en un huracán político. ¿Qué hará Castillo? ¿Aprovechará la angosta ventana política que le abre su triunfo político? Una oportunidad donde el tiempo es crucial. Por el contrario, ¿Será Castillo una nueva frustración para el movimiento político popular? La moneda está en el aire.

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Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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