Salven a Lufy | Cannabis medicinal para mascotas

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El veterinario de la perra Lufy la quería sacrificar por su parálisis, que le provocaba inmovilidad y dolores. Pero con aceite de cannabis volvió a caminar. «¿Cómo puede ser que lo que no logran 20 pastillas se consiga con unas gotitas de aceite de cannabis? Incluso yo -que elaboro el aceite, confío en sus propiedades y he visto los resultados- me sigo sorprendiendo», cuenta Mabel Canosa. Una opción natural, pero sobre todo efectiva, para ciertas dolencias de los seres que amamos.

Lufy tiene 7 años y goza de una vida plena. Pero tal fue el sufrimiento que padeció la perrita que su veterinario propuso sacrificarla. Un grave problema de salud le causó parálisis en sus patas traseras y, en consecuencia, para moverse debía arrastrarse. Los días de Lufy eran una pesadilla: intensos dolores, falta de apetito y la toma de una batería de medicamentos. Hasta que sus compañeros de hogar, como última opción, probaron con cannabis. «La planta te sorprende siempre. Te hace preguntar: ¿Cómo puede ser que lo que no logran 20 pastillas se consigue con unas gotitas de aceite de cannabis? Incluso yo que lo elaboro, confío en sus propiedades y he visto los resultados de su uso, me sigo sorprendiendo», nos contó Mabel Canosa al recordar el caso de la perrita que volvió a caminar normalmente gracias a la marihuana. Pero Mabel (55 años) tiene su propia historia. La de una madre de Avellaneda que empezó a cultivar y a elaborar aceite para darle a su hijo Tiago (14 años), quien convive con un trastorno del espectro autista (TEA), y se convirtió en una de las cultivadoras solidarias más conocidas y queridas de la provincia de Buenos Aires. Es que hablar del uso medicinal de cannabis en mascotas nos obliga a adentrarnos en el mundo del cultivo solidario. Y Mabel ha dado cátedra en la materia, ayudando tanto a personas como a animales.

Espíritu solidario

Hasta hace uno cuatro años, Mabel no no sabía lo que era una planta de marihuana. Como miles de padres, el encuentro con el cannabis fue el resultado de la búsqueda de una mejor calidad de vida para su hijo aunque actualmente «su mayor dificultad es el déficit de atención, cuenta su madre, y agrega: «Yendo a terapia y haciendo deportes Tiago fue superando el autismo pero tuvo que ser medicado por el problema de atención. Tiene que estar siempre acompañado, en la calle, en la escuela». Pero la medicación no funcionó y su psiquiatra sugirió cambiar a un fármaco más fuerte «que causa adicción y eso lleva a que tal vez deba tomarlo de por vida». Ella y su marido decidieron no hacer el reemplazo de medicamentos, no darle más pastillas que incluso quizás ni siquiera le harían efecto, y seguir con la acompañante. En ese entonces Mabel integraba un grupo de Facebook de personas con hijos con TEA. «Entraba todos los días, leía los comentarios, contaba mi experiencia, ayudaba a otros padres. Siempre me gustó ayudara a otros padres contando lo que yo viví con Tiago, los avances que tuvo con los años». Allí conoció a Mariana Ríos, de La Plata, por una publicación en que habló sobre las mejoras que su hijo Alejo, que padece de ataxia cerebelosa, tuvo gracias al aceite de cannabis. Recuerda Mabel: «Lo que contó Mariana me llamó muchísimo la atención. Además subió un video de su hijo y yo no lo podía creer. Empecé a hablar con ella, le dije que la suya era una hermosa experiencia. Al día siguiente nos eliminaron del grupo por hacer «apología de las drogas». La madre de Tiago comenzó a buscar información sobre el uso del cannabis para tratar su déficit de atención y encontró muchos informes que afirmaban que da grandes resultados. «Mariana y yo empezamos a relacionarnos más. Y un día vino a mi casa con aceite para mi hijo», recuerda, y segura: «Nunca tuve miedo de la planta ni prejuicios». El escaso conocimiento de ambas en materia de marihuana para uso terapéutico llevó a Mariana, que es odontóloga, a cursar Posgrado de Cannabis Medicinal de la Universidad Nacional de la Plata. «Me iba pasando material de estudio», cuenta Mabel, quien se hizo cargo del cuidado de una planta para Alejo, de la variedad que le había resultado: «No teníamos semillas así que sólo podíamos hacer esquejes. Pero apareció el miedo por estar haciendo algo legal». ¿La solución? «Hacer muchos esquejes, muchas plantas y regalarlas a cada familia que necesite hacer aceite. Entonces, no nos iban a poder llevar presos a a todos». Así nació Familias Cultivando Argentina, cuya cuenta de Facebook sumó 7 mil seguidores en menos de tres meses. En la actualidad Mabel es parte la agrupación Efecto Séquito. Lleva donados más de mil esquejes, cuenta con 30 cepas diferentes y ha cultivado para madres que, en un principio, no se animaban a hacerlo. Y después de probar 21 cepas, el año pasado, encontró la adecuada para Tiago. Sobre su experiencia como cultuvadora solidaria Mabel asegura: «Me hace muy feliz poder regalar plantas y aceites, ayudar a otros. Eso sí, siempre les digo a los padres que tienen que empezar a cultivar. Les enseño, me hace muy bien ver que las familias pueden elaborar su propia medicina. Como le ocurrió a muchas madres, he comprado aceite y fui estafada». Y manifiesta: «Empecé a cultivar por mi hijo pero al compartir mi aceite empecé a meterme en el cuerpo y en el corazón de cada papá. Vi los avances de los chicos. Jamás cobré un peso por nada. Y, como siempre pienso, estoy segura de que no estoy haciendo nada malo».

No tan distintos

Mabel no se conformó con ello y también se dispuso a ayudar también a mascotas. No fue una idea descabellada. En los países donde el cannabis ha sido regulado, cada vez son más los veterinarios que emplean este tratamiento y las consultas se multiplican. Tanto que, en lugares como Estados Unidos y Canadá, ya hay productos cannábicos para animales, principalmente golosinas para uso medicinal. La perrita Lufy protagoniza el caso más emblemático de animales a los que Mabel Canosa ha ayudado con cannabis medicinal, siempre en su rol de cultivadora solidaria, sin percibir dinero por ello. Pero las historias se multiplican y nunca de sorprender

-¿Cómo fue que empezaste a usar cannabis medicinal también en animales?

-Supe de varias mascotas con epilepsia que a pesar de tomar muchos medicamentos no pueden controlar las crisis. Y de casos de problemas de cadera como artrosis, principalmente en perros viejitos. Es sabido que todos los mamíferos, como los seres humanos poseen un sistema cannabinoide. Y que en muchos casos los animales son medicados con fármacos que se les recetan a los humanos. Teniendo en cuenta todo ello es razonable pensar que el cannabis puede servir para tratar animales. Pero los dueños fueron quienes decidieron probar con cannabis que les doné, yo no lo sabía.

-¿Cómo fue eso?

-Ya sabía del caso de una mamá que usó crema de cannabis para ver qué efecto hacía en un perro con sarna crónica y contó que observó buenos resultados. Y una vez me llamó una señora a quien yo le había donado aceite en una jeringa para tratar dolores, y me contó que le había dado aceite a su perro. Me dijo que su hija estaba desesperada porque la mascota no paraba de convulsionar, y que el perro había dejado de convulsionar ese mismo día y que nunca más tuvo crisis. Después de eso comencé a donarle a dueños de varios perritos con epilepsia y anduvieron muy bien. Sabía que el aceite debía ser más diluido y empezamos a probar como en las personas, con microdosis a la noche. Si era necesario subíamos la dosis, muy de a poco. Pero si no convulsionaban más, se mantenía esa dosis. Igual que en las personas, a veces más es menos.

-¿Cómo fue la experiencia con Lufy?

-Los remedios no funcionaban, la familia estaba muy angustiada. De tanto arrastrarse tenía lastimaduras que se habían agusanado. No vivía, sufría. El día que mi vecina me contó que el veterinario habló de sacrificarla pensé en ofrecerle probar con cannabis pero estaba indecisa, hasta que me animé. Y aceptó. Hicimos un macerado a baño maría de 10 gramos de flores de una variedad alta en CBD diluido en 150 ml de aceite de coco. Empezó con una gota a la noche. Ella vio mejoras enseguida y pudo quitarle la morfina. No quería decirme nada por miedo a que fuese sólo percepción suya.

-¿Y cuándo supiste de las mejorías?

-Un día que me llamó llorando y me dijo: «Llegué de trabajar y se levantó a saludarme». Aún tenía las patas muy débiles pero era increíble. Agregó una gota a la mañana, después otra a la tarde, y así logró quitarle el resto de la medicación. Con el tiempo Lufy ya caminaba normalmente, se subía a los sillones. Incluso le bajó la dosis. Ahora con una gota anda bárbara.

Amor animal

Ailín vive en Mar del Plata. Conoció a Mabel a través de la página de Facebook de Familias Cultivando Argentina, grupo que la cultivadora solidaria de Avellaneda creó para canalizar dudas y necesidades, y fomentar el autocultivo. Amante de los animales, hoy convive con 8 perros de los cuales 7 usan cannabis medicinal. «Son perros rescatados, los que casi nadie quiere tener. Entonces llegan a casa con problemas de salud», nos explica Ailín sobre sus mascotas. Desde que comenzó a suministrar marihuana con fines terapéuticos a perros propios y de otras personas, Ailín ha tratado alrededor de 15 mascotas. «Siempre tuve buenos resultados, nunca problemas. La gente se sorprende mucho de los efectos del cannabis. Tengo en claro que muchas veces hay que combinar el cannabis con otras medicaciones, pero también que ayuda a poder bajar las dosis», cuenta. Y recuerda que la primera vez que optó por este tratamiento fue para tratar a uno de sus perros que estaba muy grave de salud. «El veterinario me dijo que no quedaba nada por hacer y me sugirió probar con marihuana medicinal. Compré y tuve malos resultados», detalla. Dicha experiencia la llevó a investigar y a recorrer diversos talleres de cultivo. El aprendizaje le permite poder llevar un registro junto al veterinario de sus mascotas de los aceites que consumen los perros. Hoy Ailín espera su primera cosecha mientras prepara aceite con flores donadas por un cultivador solidario.

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